Gael: Anoche dijiste que nunca tuve una hermana. Yo solo había dicho su nombre.
Clara: Estabas empapado y asustado. No supe cómo hablarte.
Gael, pensamiento: Corrigió su respuesta. No explicó cómo sabía lo que iba a preguntar.1 / 22
Gael: ¿Con quién hablabas después? Ese teléfono ni siquiera está conectado.
Clara: Con alguien que conoce esta casa. Ahora ve a clase. Hablaremos cuando vuelvas.
Gael, pensamiento: Si quería que dejara de buscar, no debió esconder el auricular delante de mí.2 / 22
Inés: Toma, muchacho. El pan de ayer alimenta igual, pero el de hoy te hará menos mala cara.
Tomás: Te guardé el sitio. La profesora ya cree que me inventé a mi compañero de mesa.
Inés: Y dile a Clara que no se olvide del recibo. Luego dice que soy yo la despistada.3 / 22
Gael: ¿Te ha pasado recordar algo que todos dicen que nunca ocurrió?
Tomás: Sí. Pero normalmente son mis goles. Tú no estás hablando de fútbol, ¿verdad?
Gael, pensamiento: Podía hacer una broma y seguir andando. Por primera vez, no quise hacerlo.4 / 22
Profesora: Rivas, ¿puedes repetir la pregunta? Y esta vez procura quedarte con nosotros.
Gael, pensamiento: Oía la voz de Mara sin oírla. Como una frase que alguien hubiera dejado dentro de mi cabeza.
Maira: Has dibujado a esa chica cuatro veces en el margen. ¿La conoces?5 / 22
Gael: Creía que no. Ahora creo que alguien se esforzó mucho para que lo creyera.
Maira: Mi padre arreglaba aparatos. Hay uno que conservé porque hace algo parecido: repite una voz que no debería estar.
Gael, pensamiento: No sonrió. Tampoco me pidió que demostrara que estaba cuerdo.6 / 22
Maira: Se llamaba Damián. Todos recuerdan que desapareció del puerto. Nadie coincide en cuándo.
Tomás: ¿Y esa cinta era suya?
Maira: Estaba en su caja de herramientas. A veces dice mi nombre. Otras veces solo se oye la lluvia.7 / 22
Gael: ¿La has cambiado de aparato?
Maira: Dos veces. La voz está en la cinta. Lo raro es que no siempre está en el mismo sitio.
Gael, pensamiento: Mi casa tenía una silla que nadie explicaba. Maira tenía una voz. Quizá no estábamos buscando cosas distintas.8 / 22
Maira: Aquí trabajaba. Mi tío mantiene el alquiler mientras decido qué hacer con sus cosas.
Tomás: Este tornillo es raro. No tiene ranura: tiene seis puntas.
Maira: No lo fuerces. La última vez que abrí la carcasa, la grabación quedó muda durante una semana.9 / 22
Cinta: …Maira… si vuelves a oír esto… busca el…
Gael: Repite el final. Ha dicho algo después de «busca».
Maira: Lo sé. Llevo meses intentando escucharlo entero. Hoy es la primera vez que llega tan lejos.10 / 22
Cinta: …el cuarto… que no figura…
Gael, pensamiento: La cicatriz tiró de mi piel. No dolía como una herida: se parecía a un nudo apretándose.
Tomás: Gael, suelta eso. Te estás poniendo blanco.11 / 22
Maira: He parado la cinta. ¿Qué te ha pasado?
Gael: Anoche se oscureció igual. Durante el minuto en que nadie podía moverse.
Maira: Hay un hombre que conocía a mi padre. Si reconoce este aparato, iremos juntos. No vuelves a probarlo solo.12 / 22
Elías: ¿Dónde encontrasteis esta grabadora?
Maira: Entre las herramientas de mi padre. Usted le reparaba los mecanismos pequeños.
Elías: Damián no habría usado este cierre para una reparación corriente.13 / 22
Gael: Está mirando mi muñeca, no la grabadora.
Elías: Esa marca es más vieja de lo que tú recuerdas.
Gael, pensamiento: Mi madre había negado demasiado deprisa. El relojero tardó demasiado en apartar los ojos.14 / 22
Elías: Un reloj electrónico puede dejar de contar durante el silencio. Este mecanismo seguirá mientras tenga cuerda.
Tomás: ¿Entonces sabe de qué está hablando Gael?
Elías: Sé lo suficiente para pediros que no atraveséis una puerta que antes no estaba.15 / 22
Gael: La cinta habla de un cuarto. ¿Qué hay dentro?
Elías: No lo sé. Y no voy a fingir que lo sé para que me obedezcas.
Maira: Entonces empiece por lo que sí sabe. Mañana volveremos. Con preguntas, no con otra excusa.16 / 22
Maira: Mira. El cartón de la funda tiene dos capas. Hay un dibujo entre ellas.
Gael: Es la distribución de mi casa. La cocina, la entrada… hasta la ventana estrecha.
Tomás: Este rectángulo no cabe. Al otro lado de esa pared está la escalera.17 / 22
Gael, pensamiento: Había pasado diecisiete años frente a una pared. Alguien la había dibujado como una puerta.
Maira: Llévate la cinta, pero solo escucha. Si ocurre algo, sales y nos llamas cuando vuelva el sonido.
Gael: No cruzaré nada. Primero comprobaré si la pared cambia. Mañana lo veremos los tres.18 / 22
Clara: No has cenado. ¿Vas a seguir castigándote hasta que te dé una respuesta que te guste?
Gael: Me serviría una respuesta que no cambiara cada vez que pregunto.
Clara: Hay cosas que hice para protegerte. Eso no significa que todas estuvieran bien.19 / 22
Gael, pensamiento: Quise pedirle que se quedara. Pero la cinta estaba sobre la mesa y ella ya había visto la funda.
Cinta: …no busques una entrada… recuerda dónde estaba…
Gael: ¿Dónde estaba qué? / Pensamiento: El reloj del escritorio marcaba las 00:12. Puse en marcha el mecanismo de Elías.20 / 22
Gael, pensamiento: La lluvia siguió golpeando el cristal. Yo veía cada gota. No oía ninguna.
Gael, pensamiento: Diecisiete segundos. Mi madre seguía inmóvil. El mecanismo de Elías avanzaba.
Gael, pensamiento: No empujé. Pensé en la silla vacía, en los talones que habían gastado su madera.21 / 22
Gael, pensamiento: Una línea apareció en la pared. Apenas el ancho de una uña. La cinta se había detenido.
Gael, pensamiento: Algo rozó el suelo detrás de mí. Un papel pasó bajo la puerta de la calle. Había otra persona moviéndose durante el silencio.
Nota: Mañana, a las ocho. No abra la habitación antes de que yo llegue. —El Archivista. / Gael, pensamiento: No había llamado a nadie. ¿Cómo sabía lo de la puerta?22 / 22